Archive for August, 2007

El primer Templo Bahá’í: ‘Isqábád

Artículo publicado originalmente en el blog Como antorchas en la oscuridad.
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7 de Nombres 164, ‘Akká

Los Templos de Adoración bahá’ís

Los Templos de Adoración, o Mashriqu’l-Adhkár (que en Árabe significa Punto del amanecer de la mención de Dios) son los centros espirituales de una Comunidad bahá’í. Aunque hasta el momento sólo se han construido 7 en el mundo (cubriendo los diferentes Continentes) y un octavo está en construcción en Chile, los Escritos Bahá’ís describen que un Mashriqu’l-Adhkár deberá ser construido en cada Comunidad.

Estos Templos son lugares para adorar a Dios, y están abiertos a todas las gentes de diferentes religiones, razas o credos. En su interior no hay sermones ni musica, pero se organizan reuniones de oraciones, en la que se leen oraciones y Textos Sagrados. ‘Abdú’l-Bahá dijo que estos Templos deberían tener una forma de nueve caras (representando las diferentes religiones y razas) Sin imágenes o estátuas que adorar en su interior, y sin un altar o púlpito.

Según los Escritos bahá’ís, los Templos deberán ser rodeados por Instituciones humanitarias, educacionales, etc. tales como colegios, hospitales, horfanatos, universidades y otras instituciones humanitarias y sociales. Shoghi Effendi dijo que estos Templos serían complementarios a los Centros bahá’ís, y sería bueno que fueran construidos en el mismo lugar. La construcción de los Templos es financiada por los Fondos bahá’ís, no hay recolecta, sino son aportaciones voluntarias, y sólo a los bahá’ís se les permite aportar al Fondo.

Templo de IshqábádEl primer Templo bahá’í: ‘Ishqábád

El primer Templo bahá’í, fué construido en la Comunidad de ‘Ishqábád, en aquel entonces perteneciente a Rusia, pero actualmente capital de Turkmenistán. En 1902, el diseño fué comenzado por Ostad Ali-Akbar Banna, y la construcción, supervisada por Vakílu’d-Dawlih (primo del Báb, y posteriormente nombrado por Shoghi Effendi como uno de los 19 Apóstoles de Bahá’u'lláh) fué terminada en 1908.

La Comunidad de ‘Ishqábád fué una de las más avanzadas en su tiempo, y llegó a ser la primera en formar una “verdadera Comunidad bahá’í”, con más de 1000 creyentes, sus propios colegios, servicios médicos, cementerio, etc. Así que se procedió a construir lo que sería el centro espiritual de la Comunidad: el Mashriqu’l-Adhkár.

A 4 esquinas del Templo, había construidos un colegio, un hostal para los viajantes, un hogar para los sin techo y un pequeño hospital. Los bahá’ís vivían lo más cerca posible a este lugar, con lo que se convirtió en Centro social y espiritual. El Templo de ‘Ishqábád ha sido el único en tener estas Instituciones humanitarias que rodearán los Templos.

Después de 2 décadas sirviendo a la Comunidad, en 1928 las autoridades soviéticas expropiaron el Templo a los bahá’ís, y posteriormente fue devuelto. Finalmente, en 1938, el gobierno comunista convirtió el Templo en una galería de arte. En 1948 un terremoto destruyó parte del edificio. Debido a las duras lluvias de los años posteriores, el edificio se volvió demasiado inseguro, y fué demolido en 1963, y convertido en un parque público.

A continuación os pongo un hermoso video en homenaje al Templo de ‘Ishqábád:

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Unidad y patriotismo

La unidad en diversidad es un tema que va calando hondo en la conciencia de la sociedad desde la venida de Bahá’u'lláh, pero a veces creo que incluso los bahá’ís deberíamos profundizar en el mismo.

Hace tiempo que me preocupa el tema referente a la unidad de la humanidad y al aparente conflicto con el sentimiento de amor a la patria de cada uno.

Aunque no es dificil llegar a la conclusión de que la verdadera unidad de la humanidad, la federación mundial de naciones que promete la Fe de Bahá’u'lláh, se logrará obedeciendo a la voluntad de todas las naciones, amenudo nos dejamos llevar por los puntos de vista al respecto que transmiten los medios de comunicación o quitamos importancia a un tema que, si bien no debe ser prioritario, es básico.

Y es que ¡hay tantos conceptos que solemos confundir! Por poner ejemplos: patriotismo y nacionalismo, unidad en diversidad y unidad con diversidad…

El patriotismo es un sentimiento sano y legitimo del ser humano, un sentimiento de amor a la patria, el cual, según Shoghi Effendi, debe ser incluido, y no excluido, en un amor más grande a toda la humanidad. El nacionalismo, en cambio, es el sentimiento de que un país es superior a otro. Tanto confundimos estas palabras que muchos que se llaman a sí mismos nacionalistas son en realidad patriotas y viceversa.

La unidad en diversidad es una unidad cuya esencia es la diversidad, un puzzle en el que cada una de las piezas encaja a la perfección, un mundo en el que cada nación, por voluntad propia, se une con las demás para formar un todo. Por el contrario, la unidad con diversidad puede ser un imperio en el que se respeta la diversidad natural. El imperio romano era un imperio con diversidad. Los pueblos que se sometian eran normalmente respetados y llegaron a alcanzar la ciudadania romana. La unidad en diversidad es diferente en su misma esencia.

Dice Shoghi Effendi en El Orden Mundial de Bahá’u'lláh que es el “sincero deseo de todo verdadero y leal seguidor de Bahá’u'lláh servir de forma altruista, patriótica y sin ostentación, a los más elevados intereses del país al que pertenece”.

En El Día Prometido ha Llegado, el Guardián cita a ‘Abdu’l-Bahá y Bahá’u'lláh para referirse a la unidad a la que la humanidad ha de llegar:

“Uno de los grandes hechos”, afirma ‘Abdu’l-Bahá en Su libro Contestación a Unas Preguntas, “que han de ocurrir en el Dia de la Manifestación de la Incomparable Rama (Bahá’u'lláh), es que será enarbolado el Estandarte de Dios entre las naciones. Con esto se quiere decir que todas las naciones y tribus serán reunidas al amparo de este Divino Pabellón, que no es otro que la Noble Rama misma, y llegarán a ser una sola nación. Se eliminarán el antagonismo religioso y sectario, la hostilidad de razas y pueblos y las diferencias entre las naciones. Todos los hombres se adherirán a una sola religión, tendrán una Fe común, se transformarán en una sola raza y llegarán a ser un solo pueblo. Todos habitarán en una sola patria común, que es el planeta mismo”.

Esta es la etapa a que ahora se aproxima el mundo, etapa de la unidad mundial, la cual según nos asegura ‘Abdu’l-Bahá, será finalmente establecida en este siglo. “La Lengua de Grandeza”, Bahá’u'lláh mismo afirma, “ha proclamado… en el Día de Su Manifestación: Que no se enorgullezca aquel que ama a su país, sino aquel que ama al mundo”. “Mediante el poder”, añade, “liberado por estas exaltadas palabras, Él ha dado un nuevo impulso y fijado una nueva dirección al ave del corazón humano, borrando toda huella de restricción y limitación del Santo Libro de Dios”.

Tal unidad supera los limites de nuestra imaginación. Ante tal perspectiva es fácil considerar que la importáncia de las naciones roza la nulidad, que el patriotismo supone un obstaculo para ese objetivo. Pero a continuación, Shoghi Effendi, interprete autorizado de las Enseñanzas de Bahá’u'lláh, añade:

Sin embargo, es necesaria una palabra de advertencia a este respecto. El amor al propio país, inculcado y enfatizado por la enseñanza del Islam como “elemento de la Fe de Dios”, no es condenado ni se hace desmerecer por esta declaración, este toque de trompeta de Bahá’u'lláh. No debiera, y de hecho no puede, interpretarse como rechazo a un sano e inteligente patriotismo, ni considerarse a la luz de una censura pronunciada contra éste, ni tampoco busca socavar la lealtad y apego de ningún individuo hacia su país, ni está en pugna con las legítimas aspiraciones, deberes y derechos de ningún estado o nación en particular. Lo que da a entender y proclama es solamente la insuficiencia del patriotismo, a la vista de los cambios fundamentales efectuados en la vida económica de la sociedad y la interdependencia de las naciones, y como consecuencia de la contracción del mundo, debida a la revolución de los medios de transporte y comunicación; condiciones que no existían, ni podían existir, en los días de jesucristo o de Mahoma. Exige una lealtad más amplia, que no debiera estar, y de hecho no está, en conflicto con lealtades menores. Infunde un amor que en vista de su alcance debe incluir, y no excluir, el amor al propio país. Mediante esa lealtad que inspira y ese amor que inculca, echa los únicos cimientos sobre los cuales puede prosperar el concepto de ciudadanía mundial y puede descansar la estructura de la unificación del mundo. Sin embargo, insiste en que se subordinen las consideraciones nacionales e intereses particulares a las imperativas y supremas exigencias de la humanidad como un todo, por cuanto en un mundo de pueblos y naciones interdependientes se favorece mejor a la parte, favoreciendo al todo.

Por tanto, el patriotismo es insuficiente para alcanzar esa unidad mundial que prometen los escritos sagrados de todas las religiones, pero no por ello debemos pensar que es prescindible.

He de decir que en varias ocasiones he quedado sorprendido al descubrir cómo la famosa cita de Bahá’u'lláh “La tierra es un sólo país, y la humanidad, sus ciudadanos (…) Que ningún hombre se glorie de que ama a su patria; que más bien se glorie de que ama a sus semejantes.” da entender a muchas personas que el “amor a la patria” es malo. Sin embargo, el interprete autorizado de Sus Enseñanzas, en Llamado a las Naciones, dice:

“El Tabernáculo de la unidad”, proclama Bahá’u'lláh en su mensaje a toda la humanidad, “ha sido levantado; no os miréis como extraños los unos a los otros… Sois los frutos de un solo árbol y las hojas de una sola rama… La tierra es un sólo país, y la humanidad, sus ciudadanos… Que ningún hombre se glorie de que ama a su patria; que más bien se glorie de que ama a sus semejantes”.

Que no quede ningún recelo en cuanto al proposito que anima a la Ley mundial de Bahá’u'llah. Lejos de tender a la subversión de los fundamentos actuales de la sociedad, trata de ampliar su base, de amoldar sus instituciones en consonancia con las necesidades de un mundo en constante cambio. No está en conflicto con compromisos legítimos ni socava lealtades esenciales. Su propósito no es no sofocar la llama de un sano e inteligente patriotismo en el corazón del hombre, ni abolir el sistema de autonomía nacional tan esencial cuando se busca evitar los males de un excesivo centralismo. No ignora ni intenta suprimir la diversidad de orígenes étnicos, de clima, de historia, de idioma y de tradición, de pensamiento y de costumbres que distinguen a los pueblos y naciones del mundo. Insta a una lealtad más amplia, a un anhelo mayor que cualquiera que los que la raza humana ha sentido. Insiste en la subordinación de móviles e intereses nacionales a los imperativos reclamos de un mundo unificado.

Me permito añadir una reflexión propia. No solo podemos, sino que debemos tener en cuenta que las naciones existen, y que el patriotismo es un sentimiento arraigado en los corazones. No podemos permitir que ese patriotismo, al entrar en conflicto con ciertas concepciones amenudo extendidas en la comunidad, se convierta en una barrera para alcanzar la Verdad.

Me abstendré de hacer alusión a casos particulares, pero creo que este es un tema en el que vale la pena reflexionar.

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Plan de Cinco Años

El arte conmueve los corazones de las personas, de eso no hay duda, y es por eso que se nos anima tanto a usarlo en todas nuestras actividades. Sin duda son ideales para la enseñanza, pero también son una genial herramienta para impulsarnos a levantarnos a servir a la Causa. Y es que el siguiente vídeo no deja indiferente.

Vea el enlace original o el de la versión en inglés (english version).

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